… en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado,
de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior

La sexta ley  espiritual del éxito es la ley del desapego. Esta ley es  complementaria  a la quinta ley, y para ser más sencilla porque contiene un solo mensaje, ser breve en su resumen en compensación a los artículos anteriores.

Esta ley trata de rematar a nuestra capacidad organizadora, enseñándonos que “para pedir cualquier cosa en el plano físico,  debemos renunciar a nuestro apego  a ella”. No se trata de renunciar al plan que acabamos de plasmar en el papel según recomendación en la ley anterior.

“No renunciamos a la intención de cumplir nuestro deseo”. No renunciamos a la intención ni al deseo, RENUNCIAMOS AL INTERÉS POR EL RESULTADO “.

Mientras que el apego se basa en el miedo y en la inseguridad (EGO), el desapego se basa en la seguridad incuestionable del poder del verdadero yo (YO INTERIOR). El apego es producto de la conciencia de la pobreza porque se interesa siempre por los símbolos (lo material, casa, coche, ropa, dinero, etc.)

La verdadera conciencia de la riqueza es la capacidad de tener todo lo que deseamos, cada vez que lo deseamos, y con un mínimo de esfuerzo, como ya se vió en la cuarta ley.

Las personas buscamos constantemente seguridad, pero como nos muestra Deepak Chopra, quienes buscan la seguridad la persiguen durante toda la vida.

“La seguridad es evasiva y efímera porque no puede depender exclusivamente del dinero. La búsqueda de la seguridad es una ilusión. Ahí no hay evolución, y cuando no hay evolución sobreviene el estancamiento, el desorden, el caos y la decadencia.”

Con la ley de la intención y del deseo siempre tenemos un objetivo, una meta, pero con la ley del desapego, entre un punto y otro del camino, no sabemos lo que ocurrirá y ahí es donde hay que ser flexible y dejarse fluir, entre el número infinito de posibilidades (Campo Cuántico) y pudiendo cambiar de dirección en cualquier momento. Siempre puede haber una meta mejor, algo más fascinante y enriquecedor que lo primero que nos hemos planteado.

Si alcanzamos la sabiduría de la incertidumbre, siempre con la seguridad de que la solución llegará, confiando en nuestro yo interior, el desapegado, en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio, alegría de vivir, magia, fiesta, felicidad.

Deberíamos abandonar la idea de tener “una idea rígida y completa de lo que haremos la semana próxima o el año próximo, porque si tenemos una idea clara de lo que ha de suceder y nos aferramos rígidamente a ella, dejaremos fuera de nuestro ámbito todo un abanico de posibilidades.” Se pierde creatividad, espontaneidad. Cuando nos apegamos a algo congelamos nuestro deseo, lo encerramos.

Deepak Chopra nos recuerda que OPORTUNIDAD (CRISIS) es lo que está contenido en cada problema de la vida. O dicho de otro modo, cada problema que se nos presenta en la vida es la semilla de una oportunidad para algún gran beneficio.

El poder que da cambiar el diálogo interior, el que tenemos con nosotros mismos, para convertir cada problema en una oportunidad, y cada acontecimiento del presente en una lección para aprender es ilimitado. Es Incomparable al que da el dinero o una posición social determinada. Es eterno, indestructible y totalmente liberador.

Si lo consigues, la riqueza llegará a ti en toda forma y cantidad posible y la gente dirá que tienes “buena suerte” pero tú y yo sabremos que no, que la buena suerte no existe, que la buena suerte no es otra cosa que la unión del estado de preparación con la oportunidad.

Y para encaminarnos a esta sabiduría, más de lo que ya vengo contando en leyes anteriores, Deepak Chopra nos recomienda:

  1. Comprometerme un día, al menos, a la semana, a aceptarme yo a mi mismay a los demás.
  2. Analizar las cosas que me pasan en un díacomo algo que ocurre para que aprenda, para captar mi atención de presente.
  3. contestarme, más a menudo de lo acostumbrado, a preguntas tales como: ¿qué haré con esto? ¿Cómo conseguiré esto? con respuestas como:  “sobre la marcha”  o “ya veré” o “ya saldrá”. Si no, siempre nos quedarán frases míticas como la de Escarlata Ohara en lo que El viento se llevó: “Mañana es otro día”.

Conseguir un cambio en nuestro diálogo interior es clave para dominar la sabiduría de la incertidumbre. Para mí, es  como un juego : detecto los juegos del ego, sus dimes y diretes y desde el que yo desapegué, reflexiono, converso, medito, decido, pospongo, actúo diferente. Cada vez más y mejor.


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