“La cuarta ley espiritual del éxito es la ley del menor esfuerzo. Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Si observamos la naturaleza, veremos que ella usa un esfuerzo mínimo para funcionar. La hierba no tiene que hacer ningún esfuerzo para crecer; sencillamente, crece. Los peces no se esfuerzan para nadar; sencillamente, nadan. Es la naturaleza del sol brillar. Y es la naturaleza humana que los sueños se conviertan en realidad, con facilidad y sin esfuerzo “.

Esta ley es también la ley que elimina la resistencia, la oposición, la contraposición, la negación y no es para nada la ley del mínimo esfuerzo, aunque el título suene parecido.
Se basa en el principio de la inteligencia de la naturaleza. Si todo elemento de la naturaleza sigue su curso de manera sosegada, tranquila y fluida, ¿por qué no también el ser humano?

Como seres superiores que nos creemos hemos llegado a un punto en que queremos controlar la naturaleza para ponerla a nuestros pies. Y este hábito, ya de mucho tiempo, nos ha llevado a querer controlarlo todo para ponerlo a nuestro servicio, a nuestro servicio particular e individual, y más allá de un orden natural o un bien común. Para muestra el botón de la reciente situación financiera mundial.

Pues bien, he de saber, que en el deseo de controlar las situaciones (acontecimientos, personas, o lo que sea, cosa que ya lo hacen) para que éstas sean como “yo quiero”, se gasta y desperdicia toda mi energía. Porque yo, como el resto de la naturaleza, soy un pozo de energía, y mi felicidad, y éxito espirituales, dependen de cómo gestione esa energía.

En “El arte de soñar”, Don Juan le dice a Carlos Castañeda: `Gastamos la mayor parte de nuestra energía sosteniendo nuestra importancia… Si pudiéramos perder parte de esa importancia, nos sucederían dos cosas extraordinarias. Una: liberaríamos la energía que se mantiene atada alimentando la idea ilusoria de nuestra grandeza; y dos: nos proveeríamos de suficiente energía para…vislumbrar la grandeza real del universo´.

La ley del menor esfuerzo presenta tres componentes sobre los que trabajar para ponerla en marcha. Y todos ellos más sencillos cuanto más centrados estemos en la primera ley, la que se considera como el pilar fundamental de las demás.

Lo primero a conseguir es el máximo de aceptación posible. Esforcémonos por aceptarnos a nosotros mismos, esforcémonos por aceptar a los demás tal y como son, y sobre todo, esforcémonos por aceptar la realidad y los hechos que nos acontecen tal y como son.

Es recomendable aceptar cada momento tal y como es porque así debe de ocurrir y porque de él debemos aprender, tal como se exponía en la tercer ley, pero esto no debe ocultar que podemos desear un futuro mejor y diferente, en caso de que la realidad actual no sea lo que buscamos.

La aceptación nos llevará a no luchar contra la corriente, a no forzar un cambio imposible, a no estancarnos en la realidad lamentándonos. Aceptar es decir: “bien esto es así, no lo puedo cambiar, voy a ver qué lección puedo sacar. ” esto nos llevará irremediablemente, estando conectados con nuestro interior y más conscientes, a cualquier posible solución y mejora de la situación no deseada. Además, en caso de una situación agradable y positiva nos llevará a saborearla en mayor medida.

Dice Deepak que “este momento –el que estamos viviendo ahora mismo- es la culminación de todos los momentos que hemos vivido en el pasado. Este momento es como es, porque todo el Universo es como es. Cuando luchamos contra este momento, en realidad luchamos contra todo el universo.”

En segundo lugar, y como consecuencia de la aceptación, seremos capaces de desarrollar responsabilidad. Esta es una responsabilidad entendida como la capacidad de tener una respuesta creativa a la situación tal como es en este momento.
Como aceptamos, no culpamos a nada ni a nadie, ni siquiera a nosotros mismos de las cosas, y, entonces, estamos en disposición de cambiar aquello que no nos gusta.

Y por últimosi aceptamos, somos responsables, hacemos de cada momento un maestro que nos enseña algo nuevo, seremos capaces de eliminar la última resistencia, la de estar siempre a la defensiva. En nuestro afán de controlar y manejar y culpar al exterior en caso de fracaso estamos siempre a la defensiva, intentando convencer a los demás de nuestras razones, justificando constantemente nuestras acciones, en definitiva, discutiendo más de la cuenta. Una de las principales fuentes de derroche de energía.

En definitiva, que somos un mar inmenso de conocimiento, amor y fuente inagotable de energía. Si aplicamos pequeñas políticas de ahorro energético, como éstas que acabo de comentar, estaremos activando la ley del menor esfuerzo.

Rebajar la resistencia es como ir en un barco con la vela del amor desplegada buscando siempre el viento a favor y logrando sobrevivir a cada tormenta. Es llegar siempre a puerto y siempre con reservas de energía suficiente. Bajar la resistencia y trabajar a favor de la corriente es poner en práctica la ley del deseo y la atracción que esto provoca.

Cuando les hablaba del poder de la mente, del Método Silva y se referenciaba al libro de El Secreto ponía al descubierto dos herramientas más racionales para lograr el éxito personal y que pueden ayudar en el desarrollo de esta ley.

No obstante, cuando descubráis estas técnicas, nunca olvidéis que nuestros deseos se cumplieron al 100%, ahora sí sí,  cuando el momento sea propicio … ya que si las cosas sucedieron según lo indicado, la naturaleza lleva su propio curso, por algo es sabia y está dentro del cosmos (orden).


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